
Manila ha sobrevivido a un turbulento e intenso pasado: el dominio colonial español, la Revolución Filipina, el auge comercial de la década de 1900 y los efectos devastadores de la Segunda Guerra Mundial. La Manila actual es la suma de todas esas influencias. Hoy en día, es una megalópolis compuesta por diecisiete municipalidades y barrios. El caos y color de esta ciudad contemporánea resumen la actitud amante de la diversión del pueblo filipino.
Pasee en calesa (carruaje tirado por un caballo) por la antigua ciudad amurallada de Intramuros y podrá contemplar las plazas e iglesias históricas construidas por los españoles en el siglo XVI. Los edificios fueron restaurados fielmente después de que muchos fueran derruidos durante la lucha de un mes de duración entre japoneses y americanos en 1945. Los aspectos destacados de Intramuros incluyen la emblemática fortaleza Santiago y la iglesia-museo de San Agustín de estilo barroco, una de las iglesias más antiguas de Filipinas.
Una visita obligada es el Parque Rizal, llamado así por José P. Rizal, el héroe nacional ejecutado por los españoles en 1896 que todavía hoy es recordado con orgullo. Los manileños suelen ir al Parque Luneta de picnic y, a menudo, practican taichi cerca de los jardines temáticos, estatuas y pabellón de orquídeas y mariposas del parque.
A poca distancia del Parque Rizal se encuentran la Galería de Arte Nacional y el Museo Nacional del Pueblo Filipino. El último acoge una exposición del famoso galeón San Diego y la Galería de Tesoros Arqueológicos. También hay un planetario y eventos infantiles cada semana. A los interesados en las bellas artes les gustará también el Museo Ayala, en Makati, una zona lujosa de Manila.
El Oceanario del Centro Comercial Manila Ocean, situado cerca del Parque Rizal, satisfará a quienes les gustaría sumergirse en la diversidad de los mares circundantes sin mojarse un pelo. El parque marino también tiene un gran número de actividades divertidas para los niños.
Sin embargo, recuerde que Manila es enorme, y la congestión del tráfico puede ralentizar su recorrido. Por tanto, planee su ruta con tiempo de sobra para poder verlo todo.

Manila es ideal para ir de compras, con animados mercados al aire libre, como los del barrio chino y el distrito de Divisoria, donde pueden encontrarse productos frescos, artículos de arte, antigüedades y artesanías tradicionales. Si prefiere tener aire acondicionado y comprar productos de marca, diríjase a los modernos centros comerciales de Makati o la avenida Ortiga.
Los productos artesanos de las diferentes regiones de Filipinas son ideales para llevar como recuerdo. Se pueden encontrar grandes ofertas en tejidos batik, jade, porcelana, perlas de agua dulce, objetos de bronce, tallas en madera, joyas de plata y muebles de mimbre.
En Manila parece que todo el mundo está siempre comiendo y hay puestos de comida en todas las esquinas donde venden aperitivos llamados merienda. Sin embargo, los restaurantes suelen ser una opción mejor que comer en la calle. En los centros comerciales y hoteles cerca de Makati encontrará restaurantes de alta categoría, mientras que los lugares baratos y animados se hallan en el barrio chino y el distrito de Malate.
Los platos de la región suelen ser bastante salados, dulces y agrios, con distintas variedades de vinagres. Por eso, las comidas locales no son picantes ni condimentadas como pueden serlo en otros países de Oriente que usan chile. La influencia de la cultura española se pone de manifiesto en la popularidad de las paellas, cocidos y platos de carne de cerdo. No se vaya sin probar el postre nacional: el halo-halo. Se trata de una divertida mezcla de frutas, frijoles, hielo y leche evaporada, a menudo aderezada con ñame púrpura.

Se pueden contratar fácilmente excursiones a las islas vecinas desde Manila. Hay excursiones para todos los gustos, dependiendo de si está buscando relajarse o vivir una aventura. Cebu, la ciudad más antigua de Filipinas, dispone de complejos vacacionales con playas tropicales y arrecifes de coral, ideales para practicar submarinismo y esnórquel. Se pueden realizar excursiones de un día al Santuario de Mariposas Jumalon o al orquideorama de Moalboal.
Otra opción es viajar a las bellas costas de Palawan en un vuelo de bajo coste para explorar la población de Puerto Princesa. Desde allí, podrá alquilar un bote de remos hacia el Parque Nacional Subterráneo de Puerto Princesa, ubicado en la cordillera de San Pablo. Los bosques del parque son un refugio seguro para la fauna exótica de la zona, como los murciélagos, los monos y los lagartos. Termine su viaje con un paseo inolvidable en barco por el río subterráneo navegable más largo del mundo a través de cuevas de piedra caliza espectaculares.