
La historia moderna del estado de Kuwait comenzó en el siglo XVIII, cuando la ciudad de Kuwait fue fundada por la tribu Bani Tubah, procedente de Qatar, al sur. El país constituía un importante puerto en la ruta comercial hacia la India, así que atrajo el interés del imperio otomano. Para escapar del control otomano, Kuwait buscó la protección del imperio británico. En 1899, el territorio independiente gobernado por un jeque de Kuwait se convirtió en protectorado británico, un estatus que mantuvo hasta la retirada de los británicos en 1961. Históricamente, la economía del país dependía de la construcción de navíos y de la industria de la perla, pero a finales de la década de 1930, Kuwait dio con el oro negro: se descubrieron inmensos campos petrolíferos, lo que se tradujo en casi 60 años de un crecimiento económico sin precedentes.
En agosto de 1990, el crecimiento de Kuwait se frenó en seco, cuando el país fue invadido por su país vecino: Iraq. Los soldados iraquíes ocuparon el país durante siete meses, hasta que una coalición enviada por la ONU y liderada por los Estados Unidos logró liberar Kuwait. La infraestructura de Kuwait sufrió graves daños durante la guerra. Tanto la economía como el paisaje quedaron destrozados, ya que el ejército iraquí prendió fuego a más de 600 pozos petrolíferos kuwaitíes durante su retirada.
Se necesitaron nueve meses para extinguir estos incendios y Kuwait necesitó otros dos años más para recuperar su producción de petróleo. Así pues, su economía se recuperó y Kuwait, que posee la quinta reserva de petróleo más grande del mundo, constituye actualmente el quinto país con mayor renta per capita.
Pese a la inmensa riqueza petrolífera de Kuwait (o quizás precisamente por eso), el país no es un destino popular entre los turistas. La mayoría de visitantes que viaja a Kuwait son los dos millones de ciudadanos que viven fuera del país, muchas personas en viaje de negocios y personal militar extranjero.
Sin embargo, hay muchos monumentos y atracciones en Kuwait, y los 90.000 visitantes que llegan cada año podrán conocer desde museos hasta centros comerciales, edificios y playas.
Muchos de los museos de Kuwait dan a conocer la historia de la invasión en 1990. En el museo Al Qurain Martyr podrá ver paredes acribilladas, daños por explosiones de bombas y un tanque militar. El National Memorial Museum también detalla muchos de los horrores de la ocupación iraquí. Por otro lado, podrá animarse en el museo Tareq Rajab, en Jabriya. Allí podrá ver una colección privada de cerámica islámica, ropa, armas, instrumentos musicales, joyas y alfombras, así como una gran variedad de bonitos coranes.
Una de las maravillas arquitectónicas de Kuwait son las emblemáticas agujas de las 'Torres de Kuwait'. Dos de las tres torres están rematadas con enormes esferas, así que parecen olivas clavadas en palillos. Además, cuentan con un restaurante giratorio y un mirador con vistas de 360 grados de toda la ciudad.
Una opción extravagante para los visitantes es la 'Casa de los Espejos', una mansión situada en Qadisya. Construida por Lidia Al Qattan, todas las superficies del interior y exterior, desde el techo hasta el suelo, pasando por los armarios de la cocina, están adornadas con mosaicos de espejos en miniatura. Se trata de una residencia privada, así que llame antes para reservar.
La ciudad está llena de cafeterías y restaurantes. Dado el gran número de extranjeros, la gastronomía es internacional. Una zona muy popular para comer es el puerto deportivo de Crescent. Allí podrá encontrar restaurantes de dos pisos y cafeterías junto al Marina Mall, uno de los centros comerciales más ajetreados de Kuwait. La zona se anima más durante la tarde, cuando la gente va a contemplar la puesta de sol sobre los caros yates de la marina.
Kuwait hace gala de una estricta política de no tolerancia al alcohol, así que la vida nocturna es, por consiguiente, más tranquila que en otros estados del Golfo. Por la tarde, los lugareños suelen pasar el rato en alguna cafetería, ir al cine o fumar shisha mientras disfrutan de un café o zumo natural.
Tome un ferri hasta Ras Salmiya y visite la isla Failaka por un módico precio. El trayecto de 20 kilómetros dura unos 90 minutos.
La isla alberga algunos de los lugares históricos y arqueológicos más importantes de Kuwait. Los antiguos griegos colonizaron la isla en el siglo IV a.C., pero los colonizadores más recientes de la isla fueron el ejército iraquí en 1991. Tras expulsar a los residentes de la isla, colocaron minas en las playas y usaron los edificios como campos de práctica. Muchas de las casas bombardeadas siguen en pie. Por suerte, las minas han sido desactivadas.
En la actualidad la isla es un popular destino costero entre los kuwaitíes. Podrá alquilar motos acuáticas y otros equipos acuáticos en los hoteles de Failaka y en el pueblo.